Ir al contenido principal

Salmo 61 (60)

Oración de un desterrado

1 Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. De David.

2 ¡Escucha, oh Dios, mi clamor,
atiende mi plegaria!

3 Desde el extremo de la tierra hacia ti grito,
en el desmayo de mi corazón.
A la roca que se alza lejos de mí, condúceme;

4 pues tú eres mi refugio,
torre fuerte frente al enemigo.

5 ¡Que sea yo siempre huésped de tu tienda,
y me acoja al amparo de tus alas!

6 Porque tú, oh Dios, oyes mis votos;
tú me otorgas la heredad de los que temen tu nombre.

7 A los días del rey añade días,
sus años, generación tras generación.

8 ¡Reine por siempre ante la faz de Dios!
¡El Amor y la Verdad le guarden!

9 Entonces salmodiaré a tu nombre para siempre,
día tras día cumpliré mis votos.

*•.**•.**•.**•.**•.**•.**•.**•.**•.**•.*





(Beethoven, Symphony 9, 4th movement (complete) Ode to Joy, Presto, Philharmonia Baroque)

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Salmo 1

Los dos caminos 1 ¡Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni en la senda de los pecadores se detiene, ni en el banco de los burlones se sienta, 2 mas se complace en la ley de Yahveh, su ley susurra día y noche! 3 Es como un árbol plantado junto a corrientes de agua, que da a su tiempo el fruto, y jamás se amustia su follaje; todo lo que hace sale bien. 4 ¡No así los impíos, no así! Que ellos son como paja que se lleva el viento. 5 Por eso, no resistirán en el Juicio los impíos, ni los pecadores en la comunidad de los justos. 6 Porque Yahveh conoce el camino de los justos, pero el camino de los impíos se pierde. ♣ (Vivaldi- otoño)

Salmo 71 (70)

Súplica de un anciano 1 A ti, Yahveh, me acojo, ¡no sea confundido jamás! 2 Por tu justicia sálvame, libérame! ¡ tiende hacia mí tu oído y sálvame! 3 ¡Sé para mí una roca de refugio, alcázar fuerte que me salve, pues mi roca eres tú y mi fortaleza. 4 ¡Dios mío, líbrame de la mano del impío, de las garras del perverso y del violento! 5 Pues tú eres mi esperanza, Señor, Yahveh, mi confianza desde mi juventud. 6 En ti tengo mi apoyo desde el seno, tú mi porción desde las entrañas de mi madre; ¡ en ti sin cesar mi alabanza! 7 Soy el asombro de muchos, más tú eres mi seguro refugio. 8 Mi boca está repleta de tu loa, de tu gloria todo el día. 9 A la hora de mi vejez no me rechaces, no me abandones cuando decae mi vigor. 10 Porque de mí mis enemigos hablan, los que espían mi alma se conciertan: 11 << ¡Dios le ha desamparado, perseguidle, apresadle, pues no hay quien le libere! >> 12 ¡Oh Dios, no te e...

Salmo 53 (52)

El hombre sin Dios 1 Del maestro de coro. Para la enfermedad. Poema. De David. 2 Dice en su corazón el insensato: << ¡ No hay Dios ! >> Corrompidos están, de conducta abominable, no hay quien haga el bien. 3 Se asoma Dios desde los cielos hacia los hijos de Adán, por ver si hay un sensato, alguien que busque a Dios. 4 Todos ellos están descarriados, en masa pervertidos. No hay quien haga el bien, ni uno siquiera. 5 ¿No aprenderán todos los agentes del mal que comen a mi pueblo como se come el pan, y no invocan a Dios? 6 Allí de espanto temblarán, donde nada hay que espante. Pues Dios dispersa los huesos de tu sitiador, se les ultraja porque Dios los rechaza. 7 ¿Quién traerá de Sión la salvación de Israel? ¡Cuando Dios cambie la suerte de su pueblo, exultará Jacob, se alegrará Israel ! • * *• • * *• • * *• • * *• • * *• • * *• • * *• • * *• • * *• • * *• (Tchaikovsky - Waltz of the Flowe...